Así que hay una nueva palabra de moda, resiliencia . A menudo esta palabra se usa indistintamente con la preparación. ¿Pero son los mismos? Primero exploremos las definiciones y las diferencias entre estas dos palabras.

Entonces, ¿qué es la preparación?

La preparación se define como un estado de preparación, esto es algo que hacemos para alcanzar nuestra meta: estar preparados. Entonces, ¿para qué has tenido que prepararte en tu vida? En mi negocio, tendemos a pensar en desastres naturales como huracanes, tornados, etc. ¿Pero también nos preparamos para otras cosas? ¿Qué tal una boda, vacaciones o incluso un traslado a una nueva ciudad? Como puede ver en todos estos ejemplos, están contenidos dentro del evento. Entonces, lo que tenemos es un evento previo (vida normal), el evento, y luego la recuperación del evento (volver a la vida normal). Por lo tanto, la preparación se puede encapsular en algo que se hace y luego se guarda.

Entonces, ¿qué es la resiliencia?

La resiliencia se puede definir como “La capacidad de adaptarse a condiciones cambiantes y resistir y recuperarse rápidamente de las interrupciones debido a emergencias” *. Así que examinemos esto un poco más, ya que esta definición implica que la resiliencia se convierte en un estado de ser. Al ser capaz de adaptarse a las condiciones cambiantes con mayor facilidad, esto llevaría a una recuperación más rápida de estos eventos. La resiliencia es algo en lo que nos convertimos, nunca puede ser contenida o encapsulada. Es algo que atraviesa todas las partes de nuestras vidas.

Preparación frente a la resiliencia

Como hemos explorado, hay una diferencia tanto en la definición como en el resultado de estas dos palabras; Sin embargo, cada palabra tenía un lugar en nuestras vidas. Siempre hay algo que debemos preparar para facilitar el evento. La resiliencia es la forma en que manejamos los desafíos u obstáculos que ocurren cuando algo sale mal en el evento que planeamos.

Por ejemplo: he planeado para mi fantástico viaje en automóvil a Disney World con mi familia. Hemos empacado y estamos listos para irnos. Aproximadamente el día 3 en este viaje (después de que la diversión comience a menguar para los niños); mi auto se descompone, estamos invitados a vernos con Mickey mañana y no lo lograremos. A pesar de que nos preparamos, sucedió lo inesperado. La forma en que manejo este desafío y me muevo hacia una transición más pacífica depende de mi capacidad de recuperación. ¿Puedo encontrar una manera de mantener a los niños felices hasta que lleguemos allí? ¿Esta situación hará que estas fantásticas vacaciones planificadas se conviertan en una pesadilla? ¿Qué tan estresada me hará esta situación? Y finalmente, cuando nos pongamos en camino, ¿disfrutaré el resto de estas nuevas vacaciones? Cada una de estas preguntas apunta a mi resistencia en un entorno muy hostil. (¿Alguna vez no has pospuesto la reunión con Mickey? ¡No lo recomendaría!)

La preparación ahora se convierte en parte de la resiliencia. No me gustaría ir por la vida sin prepararme para los eventos, sin embargo, tampoco quisiera solo por mi capacidad de recuperación para ayudarme a superar mi vida. Ambas palabras desempeñan un papel activo en nuestras vidas, pero no son lo mismo, la preparación es algo que hacemos y la resistencia es algo que estamos en cualquier situación. En artículos posteriores exploraré más de cerca el concepto de resiliencia según se aplica a nuestra naturaleza humana.

* Directiva de política presidencial-8

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